Hoy tienes este nuevo conocimiento para aplicarlo en la vida y en los negocios.
No pido, ¡oh Divina Providencia!, por más riquezas, pero si por más sabiduría con la cuál aceptar y usar sabiamente las riquezas que recibí al nacer en la forma de el poder de controlar y dirigir mi mente a cuaquier fin que yo desee.
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